Y yo oigo su respiración
Y como late el corazón acorde yo me acerco.
Y la miro.
Y Sonríe.
Y ve mis ojos que hablan pero mienten.
Y ve mi mano.
Y no dice nada.
Y su cara cambia.
Y me pregunta por que.
Y yo oigo su respiración
Y como late el corazón acorde yo me acerco.
Y la miro.
Y no sonríe.
Y no oigo su respiración.
Y no oigo el latir.
Y ya no oigo el latir.
Y ya no oigo.
Y hoy queda lejos de ayer.
Y hoy es el fin.
1 comentario:
Quizás es uno de los textos que demuestran cómo el mundo cambia en un segundo. Vivimos tan atados a las horas que los segundos ya nos sorprenden.
Y me gustó esa frase, che.
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